Imagina que un amigo, un conocido o alguien en redes sociales te dice: “Oye, me van a hacer una transferencia, pero tengo la cuenta bloqueada, o se me perdió la cedula, ¿me dejas recibirlo en la tuya y luego me lo pasas?”. Suena como un favor inofensivo, ¿verdad? Incluso podrían ofrecerte algo a cambio de que les hagas el favor.

 

Sin embargo, hoy queremos hablarte de un riesgo latente en nuestra sociedad y cómo puedes estar inmerso en un delito al recibir dinero cuyo origen desconoces.  

 

¿Qué es la extorsión?

 

La extorsión es una conducta delictiva mediante la cual se constriñe a una persona, generalmente a través de violencia, intimidación o amenazas, para que entregue una suma de dinero o realice una determinada prestación en favor del autor o de un tercero. En la práctica, esta modalidad puede presentarse de diversas formas, entre ellas amenazas telefónicas, falsos secuestros, falsas imputaciones delictivas o extorsiones digitales, como ocurre en los casos de sextorsión.

 

Uno de los principales desafíos para quienes ejecutan este tipo de conductas no consiste únicamente en lograr que la víctima realice el pago exigido, sino en retirar o disponer del dinero sin ser identificados, capturados o vinculados directamente con el hecho. Es en ese contexto donde suelen aparecer cuentas bancarias de terceros, utilizadas para recibir, transferir o retirar los recursos provenientes de la extorsión.

 

Estas personas, titulares o usuarias de dichas cuentas, pueden terminar vinculadas al proceso penal. En cada caso, es importante analizar si existió conocimiento, voluntad y participación real en la conducta investigada.

 

¿Por qué NO debes aceptar dinero de origen desconocido?

 

Cuando permites que consignen dinero en tu cuenta bancaria sin conocer ni verificar su procedencia, te expones a ser vinculado a una investigación penal. Esto ocurre porque, ante las autoridades, la primera persona identificable suele ser quien recibió los recursos, aun cuando no haya sido quien realizó directamente la exigencia extorsiva.

 

Por ello, prestar una cuenta bancaria para recibir, retirar o transferir dinero de origen desconocido puede generar graves consecuencias legales, pues esa conducta puede ser interpretada como una forma de colaboración, facilitación o participación en el delito, dependiendo de las circunstancias del caso.

 

TIPS PARA PROTEGERTE

 

  1. Di NO, sin excepciones. Recuerda que tu cuenta bancaria no se le presta a nadie: ni familiares, ni amigos, ni conocidos. Muchas veces, quienes piden este tipo de "favores" hacen parte del círculo cercano, pero si el origen del dinero no es completamente claro, no aceptes recibirlo.
  2. Si recibes un depósito desconocido, no lo uses. Si notas una consignación o transferencia que no esperabas y no sabes de dónde proviene, no gastes el dinero, no lo retires y no lo transfieras a otra persona. Comunícate de inmediato con tu entidad bancaria y, de ser necesario, pon la situación en conocimiento de las autoridades.
  3. Tu cuenta bancaria es personal e intransferible. Así como no prestarías tu documento de identidad, tampoco debes prestar tu cuenta. Un "favor" aparentemente inofensivo puede terminar vinculándote a una investigación penal. Si no sabes de dónde viene el dinero, no lo recibas. 

 

Si te encuentras vinculado a un proceso por extorsión o fuiste víctima de este delito, o dudes en contactarnos.