Muchas personas creen que el trabajo de un abogado penalista se limita a defender a quienes están privados de la libertad y “sacarlos de la cárcel”. Sin embargo, su labor es mucho más amplia, técnica y estratégica.
Un abogado penalista acompaña, asesora y representa a personas involucradas en procesos penales, ya sea como investigadas, acusadas, procesadas, denunciantes o víctimas. Su función principal es garantizar que el proceso se adelante con respeto por el debido proceso, los derechos fundamentales y las reglas propias del sistema penal acusatorio.
En nuestro ejercicio profesional asumimos tanto la defensa penal de personas vinculadas a investigaciones o procesos penales, como la representación judicial de víctimas que requieren acompañamiento serio, técnico y comprometido dentro del proceso.